1. Antes que su legión de huachos
se extraviara entre el parlamento y la moneda,
él les había advertido: "-Este país no es grande ni pequeño,
pero al menor descuido se borrarán las señales de ruta
y de esta larga y angosta faja de tierra al fin, habrán perdido toda esperanza".
2. Antes que su clase media se extraviara
entre los sube y baja del mercado y las privatizaciones,
él les había advertido: "-Esta, la patria en que viveis,
no es ancha ni delgada: sólo delgada como un sueldo mínimo
y ancha tal vez como la pobreza,
pero al menor descuido olvidarán las señales de ruta
y de esta periferia de la economía-mundo, habrán perdido toda esperanza".
3. Antes que educación y salud, las mascotas de la casa,
desaparecieran en el ministerio de hacienda
entre gallos y media noche,
él les había advertido:
"-Esta constitución que hemos compartido durante tantos años
es bajita como la moral y tan alta o más que el consumismo,
pero, estad vigilantes
porque al menor descuido confundiréis las señales de ruta
y de este reality show al fin, habréis perdido toda esperanza".
4. Antes que utopía, su pequeño terrier-chileno, desapareciera
en el séptimo escaño del congreso hacia el 2º piso de la Moneda,
él le había dicho: "-Cuidado viejo camarada mío,
por las ventanas de esta casa entra el tiempo,
por las puertas sale desvanecida la conciencia histórica;
al menor descuido ya no escucharás las señales de ruta
y de este orden portaliano al fin, habrás perdido toda esperanza".
5. Ese último día, antes que él mismo se extraviara
entre el Tedeum y la parada militar,
advirtió, en la medida de lo posible, para sus adentros:
"-Ahora que la cultura social ha muerto
y el capitalismo agoniza en la cama de sus contradicciones,
desearía decir a los próximos que vienen,
que en este Chile miserable
nunca hubo ruta ni señal alguna
y de esta clase política al fin, he perdido toda esperanza".
(Un sentido homenaje al grande poeta Juan Luis Martínez, y a las personas de este país a quienes las personas de este país les importan. Por Ignacio Muñoz Cristi)
